viernes, 3 de mayo de 2013
distension y crisis
coexistencia pacifica
bloques de la guerra fria
Contrariamente al bloque comunista, el capitalista es muy heterogéneo, debido a las diferencias económicas entre países y a los nacionalismos arraigados.
Las disidencias son muy importantes y no hay manera de «castigarlas». La descolonización crea el Tercer Mundo, con países capitalistas que se declaran mayoritariamente no alineados, e intentarán ser neutrales. Estos países, en sus relaciones internacionales, tienen una política semejante frente a los países ricos. Algunos de ellos se hacen comunistas, como Angola, Somalia o Etiopía, pero en general son neutrales. A este bloque hay que sumarle todo América latina. Son países donde una guerra abierta entre los dos bloques, probablemente, desencadenaría una guerra civil entre comunistas y capitalistas.
Japón se convierte en una gran potencia, que hace la competencia a EE UU y Europa, y tiende a defender sus intereses.
El mundo árabe se unifica bajo el signo de su religión, en la Liga árabe, y también será un motivo de disensión dentro del bloque. Además, tiende al integrismo y lucha abiertamente contra Israel, que esta siendo sostenido por Estados Unidos. En 1960 se funda la OPEP, que controlará los precios del petróleo, la fuente de energía principal en todo el mundo. Pero su control tiene mayor importancia para el bloque capitalista puesto que el comunista tiene sus propias fuentes de abastecimiento. En 1973 la subida del precio del petróleo desencadena una crisis económica que afecta a todo el mundo capitalista, hasta 1986 en que vuelven a caer los precios del petróleo.
En este bloque se han dado, también, tendencias totalitarias como en los países de América latina o en Grecia, Portugal y España, además de en muchos de los países descolonizados.
La caída del muro de Berlín a supuesto el fin de la guerra fría, pero también el comienzo de tensiones hasta ahora camufladas, como la guerra del Golfo, y guerras civiles en muchas de las repúblicas del bloque comunista, como Yugoslavia, Georgia, Osetia, Azerbaiyán, etc. También entre los países capitalistas del Tercer Mundo ha habido guerras, sobre todo contra el integrismo islámico, como la guerra entre Irán e Iraq (1980-1989).
En el bloque capitalista las relaciones internacionales también han sido dominadas por organismos económicos como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el GATT.
BLOQUE SOCIALISTA O COMUNISTA:
Durante la Guerra Fría, el Bloque del Este, también llamado Bloque soviético y campo socialista, comprendía los siguientes países de Europa central y oriental: Bulgaria, Rumanía, Hungría, la República Democrática Alemana, Polonia, Albania, la Unión Soviética y Checoslovaquia. El Bloque del Este suele considerarse idéntico al Pacto de Varsovia. Otra de las organizaciones que reunían a los países del bloque era el Consejo de Ayuda Mutua Económica.
Yugoslavia nunca formó parte del Bloque del Este ni del Pacto de Varsovia. A pesar de ser un Estado socialista, su líder Josip Broz Tito llegó al poder gracias a su mando sobre la resistencia partisana durante la Segunda Guerra Mundial y siempre mantuvo una política de distanciamiento y autonomía respecto de la influyente Unión Soviética. El gobierno yugoslavo se mantuvo neutral durante la Guerra Fría y fue uno de los fundadores del Movimiento de Países No Alineados.
Por su parte, el gobierno de Albania —tildado de estalinista— también logró el poder sin ayuda soviética como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. Albania rompió su relación con la Unión Soviética a principios de los años 1960, alineándose con la República Popular China y su posición antirrevisionista.
Las naciones del Bloque del Este fueron, en ocasiones, mantenidas dentro de la esfera de influencia soviética mediante la fuerza militar. El Ejército Rojo invadió Hungría en 1956 luego de una revuelta anticomunista. También Checoslovaquia fue invadida, en 1968 y por tropas del Pacto de Varsovia, con el objeto de poner fin a un período de liberalización conocido como la Primavera de Praga. Esta política fue denominada Doctrina Brezhnev y se convalidaba, según la argumentación soviética, en la obligación que tenían los estados socialistas de sostenerse unos a otros de acuerdo a lo establecido en el Pacto de Varsovia. La Primavera de Praga no era para sus críticos otra cosa que un retorno progresivo al capitalismo, lo que justificaba según este razonamiento la intervención militar. Los críticos de la Unión Soviética hablaban a su vez de social-imperialismo.
El Bloque del Este se disolvió por el colapso de los diferentes estados socialistas que lo formaban, casi todos los cuales dejaron directamente de existir. El golpe definitivo fue la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas misma, bastión político y militar del Bloque, a fines de 1991.
formacion de bloques
Guerra Fria
El camino hacia la formaci{on del sistema bipolar
martes, 30 de abril de 2013
fascismo
•Régimen político autoritario de Italia.
El desarrollo del fascismo en Italia:
- La grave depresión económica produjo inflación y desempleo, en este contexto surgieron nuevos grupo políticos extremistas (el comunismo y el partido fascista fundado por Benito Mussolini), estos partidos recogieron el descontento popular.
- En 1919 se produjo una ola de huelgas por los sindicatos y partidos de izquierda.
•El fascismo tenía un pensamiento antidemocrático y totalitario, no tomaba en cuenta la libertad del individuo, el todo poderoso era el guía.
oEl nacionalismo: exaltaba el esplendor de la antigua Roma. oEl anticomunismo consideraba necesario reprimir las ideas revolucionarias oEl culto al militarismo y la violencia: se crearon grupos armados que se enfrentaban a los rivales políticos y los eliminaban. Estos adoptaron uniformes (camisa negra), himnos, banderas, símbolos.
oLa intervención del estado en la economía: promovía la creación de corporaciones en las que participaba tanto los empresarios como los trabajadores.
La instauración de la dictadura fascista:
- El partido de Mussolini perdió en las elecciones así que decidió tomas el poder por la fuerza. Para ello en octubre de 1922 organizó LA MARCHA SOBRE ROMA (una masiva concentración de “camisas negras” se dirigió hacia Roma presentando un ultimátum al rey, este cedió el gobierno a Mussolini.
- Entre 1925 y 1928 se aprobaron decretos conocidos como “leyes fascisticimas”. Se serró el parlamento, se disolvieron los sindicaros y partidos opositores, se suprimieron las libertades individuales.
guerra en europa
LA GUERRA EN EUROPA
- Gran Guerra o Gran Guerra Europea son formas historiográficas convencionales para designar, por antonomasia, a la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Después de que se a cabo la 1 guerra mundial hubieron muchos tratados de paz (especialmente el Tratado de Versalles, 1918) establecieron un sistema internacional de seguridad colectiva basado en los Catorce Puntos de Wilson y la Sociedad de Naciones, iniciando un periodo interpretado historiográficamente como decadencia, declive europeo o La Decadencia de Occidente, según Oswald Spengler (véase Edad Contemporánea Empequeñecimiento de Europa y protagonismo de nuevos espacios: Asia y América.).
- La expresión Guerra Civil Europea es una forma historiográfica de designar al periodo 1914-1945 (véase también Segunda Guerra de los Treinta Años y La crisis de los veinte años), intervalo en el que se incluyen también la Segunda Guerra Mundial y el período de entreguerras, con múltiples y complejos conflictos antieuropeos: revolución y Guerra Civil Rusa, Guerra Polaco-Soviética, Guerra Civil Española, etc.
- Guerras europeas anteriores:
lunes, 29 de abril de 2013
Guerra civil española
Guerra Civil Española
Guerra Civil española, conflicto bélico que dio comienzo en julio de 1936, a raíz de la sublevación de un sector del Ejército contra el gobierno de la II República española, y que concluyó el 1 de abril de 1939 con la victoria de los rebeldes. El triunfo de éstos permitió la instauración de un régimen dictatorial encabezado por el general Francisco Franco, principal dirigente militar y político de los sublevados, que sustituyó al sistema parlamentario republicano.
Aunque para definir el conflicto se prefiere, sobre todo desde la década de 1960, la denominación “guerra civil”, ésta no fue la única utilizada por la reciente historiografía española o por los propios combatientes. También recibió otros nombres: movimiento cívico militar, Cruzada, guerra de tres años, guerra nacional y revolucionaria del pueblo español, entre otros. Son nombres todos ellos que ocultan el 'enfrentamiento de dos entusiasmos' al que se refirió el historiador británico Raymond Carr. Esos nombres esconden dos concepciones en cierto modo ya presentes en los resultados de las elecciones celebradas en febrero de 1936 —que supusieron el triunfo, por un corto número de votos, de la coalición de izquierdas agrupada en el Frente Popular— y que se venían gestando desde la proclamación de la II República en abril de 1931.
Ningún acontecimiento como éste repercutió tanto en la opinión internacional hasta entonces, convirtiéndose en uno de los episodios históricos que ha dado lugar a un mayor número de publicaciones. La 'guerra de tinta', en expresión del historiador y diplomático español Salvador de Madariaga, fue desde el principio una guerra de propaganda con dos tipos de valoraciones propiciadas desde los dos bandos participantes en la contienda. La muy distinta versión informativa que expresaba un mismo periódico editado en ambas zonas —la cabecera del diario ABC, que aparecía al tiempo en el Madrid republicano y en la Sevilla dominada por los sublevados— puede servir como ejemplo de la ruptura o enfrentamiento nacional existente. Otro tanto cabe decir de las revistas culturales —antifascistas y azules, respectivamente— publicadas durante el trienio, sin olvidar las manifestaciones del teatro, del cine y del cartelismo, así como los símbolos, consignas y mensajes difundidos durante el conflicto y después de su conclusión.
Desde el primer momento, el territorio nacional quedó dividido en dos zonas en función del éxito que obtuvieron los militares sublevados. Prácticamente se reproducía el mapa resultante de las elecciones de febrero de 1936; salvo casos aislados, los militares triunfaron en aquellas provincias donde fueron más votadas las candidaturas de derechas, mientras que fracasaron en aquellas donde la victoria electoral correspondió al Frente Popular. El “Alzamiento” (nombre dado por los rebeldes a su levantamiento contra el gobierno constitucional republicano) comenzó el 17 de julio en la ciudad norteafricana de Melilla. Las unidades militares destacadas en Marruecos que no controlaba el gobierno republicano se hicieron pocas horas después con Tetuán y Ceuta. El general Francisco Franco partió el día 18 desde las islas Canarias hacia Tetuán, en una avioneta privada (Dragon Rapide). Ese mismo día se sublevaron los mandos militares de otras divisiones peninsulares; sin embargo, el levantamiento fracasó en las principales ciudades del país. Por otro lado, el 20 de julio de ese mismo año, recién comenzada la sublevación, falleció en un accidente de aviación el que había sido designado por los conspiradores jefe de la rebelión, el general José Sanjurjo.
Pronto pudo comprobarse que el plan conspirador había fracasado y que el pretendido pronunciamiento decimonónico se convertiría en una guerra larga y cruel de tres años. Durante este trienio las operaciones militares permitieron establecer un desarrollo cronológico, a partir del paso del estrecho de Gibraltar por las tropas del Ejército de África mandadas por el general Franco (julio-agosto de 1936), con tres fases principales. La primera muestra la importancia que ambos bandos otorgaron a la ocupación de Madrid, ciudad que, en consecuencia, pronto fue motivo de asedio por las tropas insurrectas (dando lugar a la conocida como batalla de Madrid). La estrategia de los sublevados, que pretendía acceder a la capital desde el norte y desde el sur, fracasó. Una acción importante en esta primera fase, que en seguida quedaría en el elenco de “mitos” de la contienda, fue la liberación de los rebeldes asediados en el Alcázar de Toledo (28 de septiembre de 1936), defendido desde el 22 de julio por el coronel José Moscardó ante el acoso de las tropas republicanas. Contando con las fuerzas de África, así como con la ayuda alemana e italiana, Franco había avanzado previamente sobre Andalucía y conseguido ocupar en agosto las plazas extremeñas de Mérida y Badajoz, enlazando de esta manera con los sublevados del norte a lo largo de la frontera portuguesa. Mola, a su vez, había logrado cortar la frontera francesa al ocupar la ciudad guipuzcoana de Irún a principios de septiembre.
A partir de finales de 1937 comenzó la tercera fase. Los republicanos, siguiendo los planes del general Vicente Rojo, conquistaron en enero de 1938 Teruel, ciudad que no obstante perdieron al mes siguiente. En julio de ese año comenzó la dura y decisiva batalla del Ebro, en la que la derrota del Ejército republicano (noviembre de 1938) dejó despejada la ruta para el avance de los sublevados hacia Cataluña. En los últimos días de enero de 1939, las tropas franquistas se instalaron en Barcelona, para avanzar en fechas sucesivas hacia la frontera francesa y ocupar los pasos desde Puigcerdá hasta Portbou (Girona). La ofensiva final (febrero-marzo de 1939) tuvo por objeto quebrantar las posiciones republicanas todavía pendientes, situadas en la zona centro y en el sur peninsular. A principios de marzo de ese año fracasó el criterio de mantener la resistencia defendido por el presidente del gobierno republicano, Juan Negrín, debido a la creación en Madrid del Consejo Nacional de Defensa. Este organismo, que encabezó el jefe del Ejército del Centro, el coronel Segismundo Casado, destituyó a Negrín y procuró alcanzar una paz honrosa con el gobierno franquista de Burgos después de hacerse con el control de Madrid mediante un cruento enfrentamiento entre las propias tropas republicanas. Sin embargo, no prosperaron sus gestiones encaminadas a lograr una paz acordada. Las tropas franquistas entraron en Madrid el 28 de marzo. Tres días más tarde, el gobierno republicano perdió las últimas plazas todavía fieles. El 1 de abril la guerra había terminado, no así las represalias.
La principal consecuencia de la Guerra Civil española fue la gran cantidad de pérdidas humanas (tal vez más de medio millón), no todas ellas atribuibles a las acciones propiamente bélicas y sí muchas de ellas relacionadas con la violenta represión ejercida o consentida por ambos bandos, entre las que se pueden incluir también las muertes producidas por los bombardeos sobre poblaciones civiles.
En un nivel inmediatamente inferior se puede considerar como consecuencia destacada el elevado número de exiliados producido por el conflicto. Algunas de las principales figuras políticas constituyeron durante muchos años el gobierno republicano en el exilio, de entre cuyos más destacados miembros cabe mencionar al nacionalista gallego y escritor Alfonso Rodríguez Castelao, al socialista Fernando de los Ríos, al comunista Joan Comorera, o a los propios José Giral y Juan Negrín, quienes, al igual que los socialistas Luis Jiménez de Asúa y Rodolfo Llopis, presidieron dicho gabinete, por no olvidar a Diego Martínez Barrio, que entre 1945 y 1962 ejerció el cargo de presidente de la República en el exilio.
En lo que respecta al aspecto económico, las consecuencias principales fueron la pérdida de reservas, la disminución de la población activa, la destrucción de infraestructuras viarias y fabriles, así como de viviendas —todo lo cual provocó una disminución de la producción—, y, en fin, el hundimiento parcial del nivel de renta. La mayoría de la población española hubo de padecer durante la contienda y, tras terminar ésta, a lo largo de las décadas de 1940 y 1950, los efectos del racionamiento y la privación de bienes de consumo.



















