martes, 30 de abril de 2013

fascismo

Fascismo Italiano
•Régimen político autoritario de Italia.
El desarrollo del fascismo en Italia:
  • La grave depresión económica produjo inflación y desempleo, en este contexto surgieron nuevos grupo políticos extremistas (el comunismo y el partido fascista fundado por Benito Mussolini), estos partidos recogieron el descontento popular.
  • En 1919 se produjo una ola de huelgas por los sindicatos y partidos de izquierda.
Características del fascismo:
•El fascismo tenía un pensamiento antidemocrático y totalitario, no tomaba en cuenta la libertad del individuo, el todo poderoso era el guía.
oEl nacionalismo: exaltaba el esplendor de la antigua Roma. oEl anticomunismo consideraba necesario reprimir las ideas revolucionarias oEl culto al militarismo y la violencia: se crearon grupos armados que se enfrentaban a los rivales políticos y los eliminaban. Estos adoptaron uniformes (camisa negra), himnos, banderas, símbolos.
oLa intervención del estado en la economía: promovía la creación de corporaciones en las que participaba tanto los empresarios como los trabajadores.
La instauración de la dictadura fascista:
  • El partido de Mussolini perdió en las elecciones así que decidió tomas el poder por la fuerza. Para ello en octubre de 1922 organizó LA MARCHA SOBRE ROMA (una masiva concentración de “camisas negras” se dirigió hacia Roma presentando un ultimátum al rey, este cedió el gobierno a Mussolini.
  • Entre 1925 y 1928 se aprobaron decretos conocidos como “leyes fascisticimas”. Se serró el parlamento, se disolvieron los sindicaros y partidos opositores, se suprimieron las libertades individuales.

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LA GUERRA EN EUROPA

Guerra europea o Guerra de Europa es un concepto utilizado en diferentes contextos para designar a diferentes guerras que tuvieron lugar en Europay que se consideraron como conflictos continentales o de dimensión europea:
  • Gran Guerra o Gran Guerra Europea son formas historiográficas convencionales para designar, por antonomasia, a la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Después de que se a cabo la 1 guerra mundial hubieron muchos tratados de paz (especialmente el Tratado de Versalles, 1918) establecieron un sistema internacional de seguridad colectiva basado en los Catorce Puntos de Wilson y la Sociedad de Naciones, iniciando un periodo interpretado historiográficamente como decadencia, declive europeo o La Decadencia de Occidente, según Oswald Spengler (véase Edad Contemporánea Empequeñecimiento de Europa y protagonismo de nuevos espacios: Asia y América.).
  • La expresión Guerra Civil Europea es una forma historiográfica de designar al periodo 1914-1945 (véase también Segunda Guerra de los Treinta Años y La crisis de los veinte años), intervalo en el que se incluyen también la Segunda Guerra Mundial y el período de entreguerras, con múltiples y complejos conflictos antieuropeos: revolución y Guerra Civil Rusa, Guerra Polaco-Soviética, Guerra Civil Española, etc.
  • Guerras europeas anteriores:
· La Guerra de los Cien Años (1337-1453) involucró principalmente a Inglaterra y Francia, pero también al resto de los países de Europa Occidental
· La Guerra de los Treinta Años (1618-1648) fue el primer conflicto de dimensiones realmente continentales, al afectar a países de Europa Occidental, Central, Septentrional, Meridional y (en menor medida) Oriental; su final con la Paz de Westfalia (1648) inicia la búsqueda del denominado equilibrio europeo, frente a la hegemonía europeaanterior (de España) y posterior (de Francia). Intelectualmente se abrió la denominada crisis de la conciencia europea.
· La Guerra de Sucesión Española (1700-1715), en que se implicaron casi todos las potencias europeas, alineadas con los Borboneso los Habsburgo. Su final con el Tratado de Utrecht (1713-1714) dio paso a un siglo XVIII caracterizado por el equilibrio europeo, a pesar del mantenimiento de los Pactos de Familia entre las monarquías borbónicas.
· Otras guerras europeas del siglo XVIII implicaron a un número menor de potencias:
· Guerra de Sucesión Polaca (1733-1738);
· Guerra de Sucesión Austriaca (1740-1748);
· Guerra de los Siete Años (1756-1763);
· o bien tuvieron como escenario principal las colonias ultramarinas (Guerra de la oreja de Jenkins, 1739-1748),Guerra de Independencia de Estados Unidos, 1775-1783);
· o fueron conflictos internos (levantamiento jacobita en las Islas Británicas hasta 1746).
· Las Guerras Revolucionarias Francesas(desde 1792) y las Guerras Napoleónicas (hasta 1815) implicaron a la totalidad de Europa. El Congreso de Viena (1814-1815) diseñó un sistema de relaciones internacionales (sistema Metternicho Europa de los congresos) dominado por la Santa Alianzahasta 1848.
· La Guerra de Crimea (1853-1856) implicó a la mayor parte de las potencias europeas en la denominada Cuestión de Oriente.
· Tras el periodo de unificaciones nacionales italiana y alemana y la guerra franco-prusiana (los tres procesos finalizados en 1871) comienza el periodo dominado por el sistema de alianzas diseñado por Bismarck (hasta 1890) y su disolución posterior en la paz armadaque desemboca en la Primera Guerra Mundial.
Europa en guerra es el título de varias obras historiográficas, referidas a alguno de estos conflictos.[

lunes, 29 de abril de 2013

Guerra civil española

Guerra Civil Española
Guerra Civil española, conflicto bélico que dio comienzo en julio de 1936, a raíz de la sublevación de un sector del Ejército contra el gobierno de la II República española, y que concluyó el 1 de abril de 1939 con la victoria de los rebeldes. El triunfo de éstos permitió la instauración de un régimen dictatorial encabezado por el general Francisco Franco, principal dirigente militar y político de los sublevados, que sustituyó al sistema parlamentario republicano.
Aunque para definir el conflicto se prefiere, sobre todo desde la década de 1960, la denominación “guerra civil”, ésta no fue la única utilizada por la reciente historiografía española o por los propios combatientes. También recibió otros nombres: movimiento cívico militar, Cruzada, guerra de tres años, guerra nacional y revolucionaria del pueblo español, entre otros. Son nombres todos ellos que ocultan el 'enfrentamiento de dos entusiasmos' al que se refirió el historiador británico Raymond Carr. Esos nombres esconden dos concepciones en cierto modo ya presentes en los resultados de las elecciones celebradas en febrero de 1936 —que supusieron el triunfo, por un corto número de votos, de la coalición de izquierdas agrupada en el Frente Popular— y que se venían gestando desde la proclamación de la II República en abril de 1931.
Ningún acontecimiento como éste repercutió tanto en la opinión internacional hasta entonces, convirtiéndose en uno de los episodios históricos que ha dado lugar a un mayor número de publicaciones. La 'guerra de tinta', en expresión del historiador y diplomático español Salvador de Madariaga, fue desde el principio una guerra de propaganda con dos tipos de valoraciones propiciadas desde los dos bandos participantes en la contienda. La muy distinta versión informativa que expresaba un mismo periódico editado en ambas zonas —la cabecera del diario ABC, que aparecía al tiempo en el Madrid republicano y en la Sevilla dominada por los sublevados— puede servir como ejemplo de la ruptura o enfrentamiento nacional existente. Otro tanto cabe decir de las revistas culturales —antifascistas y azules, respectivamente— publicadas durante el trienio, sin olvidar las manifestaciones del teatro, del cine y del cartelismo, así como los símbolos, consignas y mensajes difundidos durante el conflicto y después de su conclusión.
Desde el primer momento, el territorio nacional quedó dividido en dos zonas en función del éxito que obtuvieron los militares sublevados. Prácticamente se reproducía el mapa resultante de las elecciones de febrero de 1936; salvo casos aislados, los militares triunfaron en aquellas provincias donde fueron más votadas las candidaturas de derechas, mientras que fracasaron en aquellas donde la victoria electoral correspondió al Frente Popular. El “Alzamiento” (nombre dado por los rebeldes a su levantamiento contra el gobierno constitucional republicano) comenzó el 17 de julio en la ciudad norteafricana de Melilla. Las unidades militares destacadas en Marruecos que no controlaba el gobierno republicano se hicieron pocas horas después con Tetuán y Ceuta. El general Francisco Franco partió el día 18 desde las islas Canarias hacia Tetuán, en una avioneta privada (Dragon Rapide). Ese mismo día se sublevaron los mandos militares de otras divisiones peninsulares; sin embargo, el levantamiento fracasó en las principales ciudades del país. Por otro lado, el 20 de julio de ese mismo año, recién comenzada la sublevación, falleció en un accidente de aviación el que había sido designado por los conspiradores jefe de la rebelión, el general José Sanjurjo.
Pronto pudo comprobarse que el plan conspirador había fracasado y que el pretendido pronunciamiento decimonónico se convertiría en una guerra larga y cruel de tres años. Durante este trienio las operaciones militares permitieron establecer un desarrollo cronológico, a partir del paso del estrecho de Gibraltar por las tropas del Ejército de África mandadas por el general Franco (julio-agosto de 1936), con tres fases principales. La primera muestra la importancia que ambos bandos otorgaron a la ocupación de Madrid, ciudad que, en consecuencia, pronto fue motivo de asedio por las tropas insurrectas (dando lugar a la conocida como batalla de Madrid). La estrategia de los sublevados, que pretendía acceder a la capital desde el norte y desde el sur, fracasó. Una acción importante en esta primera fase, que en seguida quedaría en el elenco de “mitos” de la contienda, fue la liberación de los rebeldes asediados en el Alcázar de Toledo (28 de septiembre de 1936), defendido desde el 22 de julio por el coronel José Moscardó ante el acoso de las tropas republicanas. Contando con las fuerzas de África, así como con la ayuda alemana e italiana, Franco había avanzado previamente sobre Andalucía y conseguido ocupar en agosto las plazas extremeñas de Mérida y Badajoz, enlazando de esta manera con los sublevados del norte a lo largo de la frontera portuguesa. Mola, a su vez, había logrado cortar la frontera francesa al ocupar la ciudad guipuzcoana de Irún a principios de septiembre.
A partir de finales de 1937 comenzó la tercera fase. Los republicanos, siguiendo los planes del general Vicente Rojo, conquistaron en enero de 1938 Teruel, ciudad que no obstante perdieron al mes siguiente. En julio de ese año comenzó la dura y decisiva batalla del Ebro, en la que la derrota del Ejército republicano (noviembre de 1938) dejó despejada la ruta para el avance de los sublevados hacia Cataluña. En los últimos días de enero de 1939, las tropas franquistas se instalaron en Barcelona, para avanzar en fechas sucesivas hacia la frontera francesa y ocupar los pasos desde Puigcerdá hasta Portbou (Girona). La ofensiva final (febrero-marzo de 1939) tuvo por objeto quebrantar las posiciones republicanas todavía pendientes, situadas en la zona centro y en el sur peninsular. A principios de marzo de ese año fracasó el criterio de mantener la resistencia defendido por el presidente del gobierno republicano, Juan Negrín, debido a la creación en Madrid del Consejo Nacional de Defensa. Este organismo, que encabezó el jefe del Ejército del Centro, el coronel Segismundo Casado, destituyó a Negrín y procuró alcanzar una paz honrosa con el gobierno franquista de Burgos después de hacerse con el control de Madrid mediante un cruento enfrentamiento entre las propias tropas republicanas. Sin embargo, no prosperaron sus gestiones encaminadas a lograr una paz acordada. Las tropas franquistas entraron en Madrid el 28 de marzo. Tres días más tarde, el gobierno republicano perdió las últimas plazas todavía fieles. El 1 de abril la guerra había terminado, no así las represalias.
La principal consecuencia de la Guerra Civil española fue la gran cantidad de pérdidas humanas (tal vez más de medio millón), no todas ellas atribuibles a las acciones propiamente bélicas y sí muchas de ellas relacionadas con la violenta represión ejercida o consentida por ambos bandos, entre las que se pueden incluir también las muertes producidas por los bombardeos sobre poblaciones civiles.
En un nivel inmediatamente inferior se puede considerar como consecuencia destacada el elevado número de exiliados producido por el conflicto. Algunas de las principales figuras políticas constituyeron durante muchos años el gobierno republicano en el exilio, de entre cuyos más destacados miembros cabe mencionar al nacionalista gallego y escritor Alfonso Rodríguez Castelao, al socialista Fernando de los Ríos, al comunista Joan Comorera, o a los propios José Giral y Juan Negrín, quienes, al igual que los socialistas Luis Jiménez de Asúa y Rodolfo Llopis, presidieron dicho gabinete, por no olvidar a Diego Martínez Barrio, que entre 1945 y 1962 ejerció el cargo de presidente de la República en el exilio.
En lo que respecta al aspecto económico, las consecuencias principales fueron la pérdida de reservas, la disminución de la población activa, la destrucción de infraestructuras viarias y fabriles, así como de viviendas —todo lo cual provocó una disminución de la producción—, y, en fin, el hundimiento parcial del nivel de renta. La mayoría de la población española hubo de padecer durante la contienda y, tras terminar ésta, a lo largo de las décadas de 1940 y 1950, los efectos del racionamiento y la privación de bienes de consumo.

viernes, 19 de abril de 2013

La gran depresion



La Gran depresión fue una crisis económica mundial que se prolongó durante la década de 1930, en los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial. Su duración depende de los países que se analicen, pero en la mayoría comenzó alrededor de 1929 y se extendió hasta finales de la década de los años treinta o principios de los cuarenta. Fue la depresión más larga en el tiempo, de mayor profundidad, y la que afectó a más países de las sufridas en el siglo XX. En el siglo XXI ha sido utilizada como paradigma de hasta qué punto puede llegar a disminuir la economía mundial.
La llamada Gran Depresión se originó en los Estados Unidos, a partir de la caída de la bolsa del 29 de octubre de 1929 (conocido como Martes Negro, aunque cinco días antes, el 24 de octubre, ya se había producido el Jueves Negro), y rápidamente se extendió a casi todos los países del mundo.
La depresión tuvo efectos devastadores en casi todos los países, ricos y pobres. La renta nacional, los ingresos fiscales, los beneficios y los precios cayeron, y el comercio internacional descendió entre un 50 y un 66%. El desempleo en los Estados Unidos aumentó al 25%, y en algunos países alcanzó el 33%. Ciudades de todo el mundo se vieron gravemente afectadas, especialmente las que dependían de la industria pesada, y la construcción se detuvo prácticamente en muchas áreas. La agricultura y las zonas rurales sufrieron la caída de los precios de las cosechas que alcanzó aproximadamente un 60%. Ante la caída de la demanda, las zonas dependientes de las industrias del sector primario, con pocas fuentes alternativas de empleo, fueron las más perjudicadas.
Los países comenzaron a recuperarse a mediados de la década de 1930, pero sus efectos negativos en muchos países duraron hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. La elección como presidente de Franklin Delano Roosevelt y el establecimiento del New Deal en 1932 marcó el inicio del final de la Gran Depresión en Estados Unidos. Sin embargo, en Alemania, la desaparición de la financiación exterior, a principios de la década de 1930, y el aumento de las dificultades económicas, propiciaron la aparición del nacional-socialismo y la llegada al poder de Adolf Hitler.